LA ESTIMULACIÓN DE LOS PADRES

SUPERNIÑOS es una guía de juegos en video para que los padres realicen con sus bebés desde el nacimiento, con el fin de desarrollar la capacidad potencial de cada pequeño. Después de años de experiencia en este campo, comprobamos que si los padres toman conciencia de las necesidades intelectuales y afectivas del bebé, éste sin duda se va a sentir amado, va a desarrollar al máximo su personalidad e inteligencia y en el futuro la va a aplicar mejor en su vida cotidiana.

Un niño sano y que se siente amado, juega. Y el juego va de la mano de su desarrollo evolutivo. Durante los primeros años es cuando más importante se hace procurar al bebé un entorno rico en estímulos. También es necesario que las personas que acompañen su crecimiento sean sensibles y comunicativas, para que la sorprendente propensión que los bebés tienen para relacionarse, se desarrolle. De esta manera el pequeño va a sentir curiosidad por su entorno, va a desarrollar su personalidad, su capacidad lingüística e intelectual y sus habilidades sociales y motrices en un marco de confianza y seguridad.

1. Cómo aprenden los bebés

En el momento en que un niño sale del vientre de su madre se inserta en una sociedad de la que pasará a depender completamente. Y son las personas de su entorno las que lo guiarán en su crecimiento y en la incorporación de conocimientos. La estimulación, el reconocimiento y el amor que le des serán la base de su personalidad y de su futuro desempeño en la sociedad.

El juego representa para los bebés mucho más que un simple momento de diversión, es a su vez el mejor medio de aprendizaje acerca de su persona y de su entorno.

Jugando aprenderá, entre otras cosas, el funcionamiento de las cosas o las formas y las texturas de los objetos. Cuando un niño arroja una pelota descubre que esta rebota, suena y rueda. Por más sencillo que este acto parezca, lo iniciará en el concepto de causa-efecto e irá estructurando su inteligencia. Estos juegos además le ayudan a conocerse, a comprender mejor sus sentimientos, sus posibilidades y sus miedos, aunque aún no cuenta con el lenguaje para expresarlos.

Repetir muchas veces una acción lo hará familiarizarse con ella y generará una base de conocimiento que le permitirá el descubrimiento de nuevas y más complejas actividades.

Es en los primeros años de vida cuando el ser humano tiene más capacidad para asimilar información. Por eso, un desarrollo intelectual pleno depende del grado de estimulación que una persona haya recibido en sus primeros años. Ese estímulo le facilitará la incorporación de conocimientos y su futura puesta en práctica.

Si un bebé toma un objeto, lo chupa, lo arroja lejos y luego lo recupera está creando un juego que desarrolla tanto sus sentidos como sus habilidades. Con el correr de los días irá conociendo e interactuando más con su entorno y este tipo de actividades serán más complejas y por ende más enriquecedoras.

Las canciones acompañadas por movimientos corporales, por ejemplo, le brindarán otra forma de entender tanto sus propios movimientos como el mundo que lo rodea, estimular sus sentidos y enriquecer aún más este aprendizaje.

Pero sin duda los juguetes más enriquecedores con los que cuenta un bebé en su primer año de vida son su papá y su mamá. Jugar con ellos, sus más importantes referentes, le hará sentir más confianza en los demás y fundamentalmente en sí mismo. No es casualidad que con el correr de los meses te sorprendas encontrando en él gestos y actitudes tuyas, ya que la imitación es una de sus principales armas para el aprendizaje.

No necesariamente un niño que tenga los juguetes más coloridos y sonoros se divertirá más. Cuenta mucho más la creatividad de los padres que sus posibilidades económicas. Muchas veces tenemos al alcance de la mano elementos que pueden resultar sumamente curiosos y estimulantes para nuestro hijo.

Casi a diario te sorprenderás con la celeridad con que la que tu hijo ha incorporado tal o cual habilidad. Y debes siempre tener en cuenta que cada uno de esos logros estarán íntimamente relacionados con la dedicación y el amor que tú le puedas brindar diariamente.

JUGAR ES VOLVER REAL CUALQUIER COSA QUE NO EXISTE,

ES PODER SER OTRO QUE NO SOMOS,

ES VIVIR POR UN INSTANTE EN UN LUGAR IMPOSIBLE

Y SER DUEÑO A LA DISTANCIA.

ES HACER SALIR EL SOL EN PLENA NOCHE Y LA LUNA EN PLENO DIA,

ES VACIAR EL MAR,

ES DECLARAR MES DE VERANO AL MAS FRIO DE LOS INVIERNOS.

(AUTOR ANÓNIMO)

2. Juegos estimulantes

DISTINTAS ETAPAS DEL CRECIMIENTO,
DISTINTOS JUEGOS ESTIMULANTES

Los sentidos del bebé se desarrollan en forma global. Al estimular uno de ellos, estamos seguramente poniendo en práctica otros, sin que esto le suponga una sobre estimulación. Jugar con la mamá cuando pequeño, hace que el niño aprenda a reconocer y almacenar información. Por ejemplo la capacidad innata que pueda tener para las matemáticas no se va a desarrollar sin que antes se lo incentive en cuanto al interés, la paciencia, la concentración o el equilibrio de las emociones.

Dicho de otro modo, un niño puede tener un alto coeficiente intelectual pero no tendrá armas para aplicarlo sin haber desarrollado su coeficiente emocional. El niño que descubra el auto-estímulo durante sus dos primeros años de vida, encontrará en el futuro cómo hacer interesantes sus actividades, sacando más provecho de ellas y obteniendo así mayores satisfacciones. El desarrollo del auto-estímulo y el despertar de su curiosidad general y lingüística van a ser posibles si en esta primera etapa el aprendizaje se convierte en una actividad amena y divertida y se desarrolla en un ambiente sensorial estimulante. Un buen compañero de juego, ya sea adulto o de su misma edad, hará que el niño no solo desarrolle más rápido su parte psicomotriz, su imaginación, su creatividad, su memoria o su atención sino también que comience a adquirir habilidad para comunicarse y socializar, y empiece a entender que existen otros puntos de vista para cada cosa.

Por medio del juego el bebé también comienza a discriminar la realidad de la fantasía, a inventarse situaciones conflictivas con las que puede manifestar sus emociones y sentimientos y a entender qué cosas son posibles dentro del universo del juego y cuáles no. Durante los dos primeros años de vida se dice que las personas juegan consigo mismas ya que sus juguetes favoritos son su cuerpo y el de su mamá. Luego, comenzará la etapa del juego paralelo, donde centra su atención en la manipulación de objetos y en el descubrimiento de las posibilidades de su cuerpo, jugando, sí, al lado de otro pero aún sin compartir el juego. Es en este momento en que los bebés empiezan a mirar con más atención cómo juegan los demás niños o se quitan los juguetes unos a otros pero sin la intención de molestarse.

Algo muy estimulante para los bebés es cuando los adultos propician el contacto con otros de su misma edad o algo más grandes. Puede verse en los talleres de juego que bebés de apenas 3 meses disfrutan de la compañía de otros niños y que ya en el segundo año, son capaces de compartir un juego o un juguete lúdicamente, sin imposiciones ni exigencias por parte de los adultos.


Desde el nacimiento y hasta los 3 meses

Aunque es el olfato el sentido que más evolucionará en esta etapa, la estimulación más importante será la de la visión, la audición y el tacto. Es importante permitirle que chupe objetos ya que la boca funcionará como su tercer ojo. Si notas que disfruta de un juguete o un juego en particular, repetirlo varias veces despertará su curiosidad y agudizará su inteligencia.
El mayor objeto de deseo y principal sostén de la nueva vida del bebé será el cuerpo de la madre. Y ya que la piel es el órgano más importante en la transmisión de emociones, ella debe tener mucho contacto corporal con él pero solo cuando esté serena y relajada. Si está ansiosa, nerviosa o apurada es muy probable que le contagie su estado emocional.


Desde los 4 y hasta los 6 meses

Procurá imitar los sonidos que emita. Vas a ver que se va a sentir atraído y va a responder. Para estimular su vista y su motricidad, que ahora empezarán a trabajar en conjunto, ofrecele juguetes para que los vea y después agarre. Así es como va a desarrollar así su coordinación ojo-mano. Festejá sus logros, respondé a sus demandas y hablale todo lo que puedas. La interacción va a fomentar el diálogo corporal entre los dos.
Hacia el final del sexto mes podés incorporar los primeros libros con imágenes sencillas y coloridas. Conviene también que empiece a pasar más tiempo en el suelo, a hacer giros, vueltas y a moverse con libertad. Acompañalo en estos movimientos y se generará una divertida complicidad entre los dos.

Segundo semestre

Es el período en que el niño desarrolla el conocimiento del espacio. Va a aprender a estar sentado, a arrastrarse, a gatear, a pararse y a caminar. Organizá el espacio de juego para que haya la menor cantidad de riesgo posible y así no tengas que decirle muchas veces la palabra NO. Ya que fomentamos que gateé y camine, decirle todo el tiempo NO sería una contradicción que el bebé no es capaz de entender aún. Cuando quieras que no haga una cosa, simplemente distraelo con otro objeto o actividad. Conviene también que tanto niños como niñas tengan un muñeco en el que puedan proyectar los sentimientos de rabia que puedan tener para con los adultos. Asimismo, en esta etapa podés empezar a inculcarle los conceptos de dar y recibir.


Desde los 12 y hasta los 18 meses

En este semestre el niño se va a oponer y va a contrariar más de la cuenta. Es absolutamente natural y lo hace para ir descubriendo su personalidad. No dejes que te afecte demasiado ya que en unos meses esta actitud va a desaparecer. Es bueno que el nene todavía juegue en presencia de los padres y que estos festejen sus logros. Permitile que cometa pequeños errores y tratá de que sea él quien decida el fin de una actividad. De lo contrario puede sentirse inseguro y falto de confianza.
Es momento de perfeccionar su motricidad. Para eso todos estos juegos corporales son ideales: Subir y bajar por rampas o toboganes, entrar y salir de una caja, empujar y arrastrar juguetes explorando el espacio, jugar a la pelota, correrlos desde atrás para que aceleren el paso, dar vueltas o meter pelotas en aros. También es muy estimulante jugar nombrando las partes del cuerpo, los nombres de sus animalitos de plástico y los colores primarios. Asimismo, usar juguetes de encastre redondeados y sencillos, meter palitos en agujeros o bolitas en botellas, apilar cajas o golpear con martillos de plástico.


Desde los 18 y hasta los 24 meses

En esta etapa se va a perfeccionar la movilidad de sus dedos. Podemos ayudarlo proponiéndole juegos con agua y plastilina, con masa, con gelatina, dibujando parado frente a un pizarrón o sentado en el suelo, colocando unos objetos dentro de otros y ensartando aros en un palo o en un cordón.
Estos juegos manuales, los libros y el inicio de la marcha serán los pilares fundamentales para la inminente “explosión del lenguaje”.

3. Juegos para ensuciarse

SUPER MASA JUGUETONA

Ingredientes:

3 tazas de agua
3 tazas de harina de trigo
1 y ½ taza de sal fina
6 cucharaditas de crémor tártaro
3 cucharadas de aceite
Colorante vegetal


Preparación:

1. Poner la harina, la sal, y el crémor tártaro en una olla e ir agregando de a poco el agua y el aceite.
2. Disolver el colorante en una de las tazas de agua.
3. Revolver lentamente a fuego moderado hasta que se forme una masa con grumos.
4. Retirar con cuchara de madera y amasar con un poco de harina hasta que se compacte la masa y desaparezcan los grumos
5. Dejar reposar un rato hasta que empiece a enfriar. 6-Guardar en una bolsa de nylon cerrada y al ratito ya va a estar lista para amasar.


SUPER PINTURA PARA DEDOS

Ingredientes:

½ vaso de harina de maíz
2 vasos de agua hirviendo
1 vaso de agua fría
Colorante vegetal
1 sobre de gelatina sin sabor


Preparación:

1. Echar la harina de maíz con ¾ del vaso de agua fría en un bowl y mezclarlo bien.
2. Verter el agua fría restante en un plato y mojar la gelatina.
3. Añadir el agua hirviendo a la mezcla de harina, siempre removiendo mientras se echa.
4. Cocinar a fuego medio siempre removiendo hasta que hierva.
5. Cuando la mezcla esté espesa y esponjosa, sacarla del fuego y juntarla con la gelatina disuelta.
6. Cuando la mezcla se haya enfriado, separarla en recipientes para preparar diferentes colores. Después añadir unas gotas de colorante en cada recipiente, mezclarlo y ya va a estar listo para pintar.

SUPER BOLILLA PARA PINTAR

1. Lavar y quitarle la bolilla a un recipiente de desodorante.
2. Llenarlo de pintura, volver a ponerle la bola y aplicar sobre papel.
3. Si no se puede desarmar el envase, el niño puede mojar la bolilla directamente en la pintura y apoyarla sobre el papel.



SUPER ARENERO CASERO

Esparcir cereales, arroz, migas de galletitas o harina de avena cruda en una bandeja. Invita al niño a hacer colinas y caminos con una cuchara u otro utensilio de cocina, y a que luego juegue con sus autitos. También podrá preparar pasteles o galletitas de "arena" comestibles. Esta actividad es muy buena para los chicos que suelen llevarse todo a la boca.


SUPER PINTURA COMESTIBLE

Dejá que tu hijo pinte con los dedos en un mantel de plástico o en una bandeja con alguno de los siguientes materiales: postres instantáneos, gelatina, crema batida, yogurt espeso o algún cereal previamente cocinado como harina de avena o sémola. Son ingredientes que suelen usarse para adornar postres.

4. Los progresos a través del juego

Los niños viven en un mundo de fantasía en el que es posible desde convertir un palo de escoba en un caballo de batalla hasta alimentar a un muñeco "para que engorde". Además de ser una forma de entretenimiento, el juego es vital para un sano crecimiento de los niños. El desarrollo intelectual que alcanzan las personas tiene que ver tanto con su genética como con el grado de estimulación que hayan recibido durante sus primeros años de vida. Es en esta etapa cuando más capacidad para aprender tenemos. El estímulo no supone forzar el ritmo natural de la maduración sino reforzar el proceso de aprendizaje.

Además de ser la actividad natural de la infancia, jugar amplía las habilidades de los niños, va generándole interés por lo que exploran y desarrolla sus sentidos. Durante el primer año de vida, su juguete preferido es el propio cuerpo, y se esfuerza por conocerlo y dominarlo. Es recomendable durante este período incentivarlo mostrándole algunas figuras en blanco y negro, otras de colores, permitiéndole que manipule objetos con distintas texturas o que emitan distintos sonidos, poniendo en su habitación algún móvil que proyecte imágenes, cantándole o haciéndolo escuchar música.

Puesto que en los primeros meses de vida todavía los niños no son capaces de manipular objetos hábilmente, serán el cuerpo y la voz de los padres su principal atracción. Procura cantarle mientras lo tienes en brazos o sobre tu falda. Intenta también que mueva las piernas y los brazos al ritmo de la música. Es recién entre los 3 y los 5 meses cuando va a empezar a mostrar más interés por los juguetes. Pese a esto, los padres van a seguir siendo su modelo a imitar, su guía, y quienes le enseñen a jugar. Cantá y bailá con él en brazos, contale cuentos, hacele cosquillas, enseñale las distintas partes de su cuerpo, etc. Si no podés pasar mucho tiempo jugando con él, intentá tener al menos media hora diaria compartida plenamente con él y sin interrupciones. Puede ser después del cambio de pañales, del baño o de la comida. Tu hijo va a valorar mucho esos momentos.

Dejá que él solo progrese y dale tiempo para que alcance esos pequeños logros. Eso reforzará su autoestima. A pesar de su torpeza o su lentitud, tratá de resistir la tentación de hacer las cosas por él. Es preferible que intente hacerlas una y otra vez hasta lograrlo y que vos le brindes solo la ayuda necesaria para que alcance su objetivo, mientras lo alientas y festejas sus logros con alegría.

5. Visita al pediatra

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo para que no le tenga miedo al pediatra?

Son muchos los niños que le tienen miedo al pediatra. Si bien se trata de un sentimiento natural de las personas, es importante identificar la causa de cada miedo para poder superarlo. A continuación algunos de los miedos más frecuentes en la visita al pediatra y la manera en que podés ayudar a tu hijo para que el momento de la consulta no sea un suplicio.

Miedos habituales:

El miedo a la separación de los padres (particularmente de la mamá) es parte del crecimiento emocional de los pequeños y comienza en torno a los 8 meses de vida. Es conocido como “la angustia del octavo mes”. Niños que quizás hasta ese momento se dejaban alzar por cualquier persona, empiezan a llorar frente a las caras que no les resultan familiares y la del pediatra puede ser una de ellas.

La revisación médica puede causarle miedo al niño porque desconoce los pasos de la misma. Familiarizarlo con elementos extraños como el estetoscopio o el otoscopio puede disuadirlo de un miedo al posible dolor o daño que puede generar llantos a veces descontrolados.

La actitud del médico también puede influir en el comportamiento del niño. Las consultas pediátricas suelen estar colmadas y en ocasiones ese exceso de pacientes hace que el médico tenga una actitud distante con cada uno de esos niños. También puede suceder que la rapidez o la distancia que guardan algunos médicos con los pacientes no coincidan con el trato afectuoso que muchos pequeños necesitan.


Contención del adulto:

Tené presente que la actitud de los padres es fundamental para que el niño no le tenga miedo al pediatra.

Informá al niño un rato antes sobre el lugar a donde van a ir y hacé un plan divertido para el pequeño para cuando salgan del consultorio, como ir a la plaza o visitar a un amigo.

Tranquilizá al niño tratando de identificar la causa de su miedo y explicándole los motivos de la visita y en qué va a consistir. Es importante evitar expresiones del tipo “no seas tonto”, “no tengas miedo” o “no te van a hacer nada”.

Hacé referencia a visitas anteriores. Ejemplo: ¿Te acordás que un día vinimos y yo estuve con vos en el consultorio mientras el doctor te revisaba la panza y los oídos? Seguramente hoy también te va a tomar la fiebre, te va a mirar la garganta y te va a subir a la balanza.

Intentá establecer un vínculo cercano entre el médico y el niño basado en la confianza que vos como adulto depositas en el profesional. Podés, por ejemplo, llamar al pediatra por su nombre y que él sepa el nombre o el sobrenombre del niño.

Algunos padres antes de que el pediatra revise al niño juegan con él a curar al muñeco que él llevó a la consulta. Este es un recurso que tranquiliza mucho a los niños y también distiende a los padres.

De ninguna manera hables mal del pediatra o lo uses como figura de castigo. Algunos adultos, sobre todo mayores, amenazan a los niños diciéndoles que si se portan mal los llevarán al doctor para que les ponga una inyección.

Jugá en casa “al doctor”. Eso tranquiliza al niño y le permite sacar sus fantasías y enfrentarse sus miedos.

Lectura sugerida:
“Visita al doctor”. Editorial Sigmar. Colección ¿Qué me pasa?
 
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