LA ESTIMULACIÓN DE LOS PADRES
SUPERNIÑOS
es una guía
de juegos en video para que los padres realicen con sus
bebés desde el nacimiento, con el fin de desarrollar la
capacidad potencial de cada pequeño. Después de años de
experiencia en este campo, comprobamos que si los
padres toman conciencia de las necesidades
intelectuales y afectivas del bebé, éste sin duda se va
a sentir amado, va a desarrollar al máximo su
personalidad e inteligencia y en el futuro la va a
aplicar mejor en su vida cotidiana.
Un niño sano y que se siente amado, juega. Y el juego
va de la mano de su desarrollo evolutivo. Durante los
primeros años es cuando más importante se hace procurar
al bebé un entorno rico en estímulos. También es
necesario que las personas que acompañen su crecimiento
sean sensibles y comunicativas, para que la
sorprendente propensión que los bebés tienen para
relacionarse, se desarrolle. De esta manera el pequeño
va a sentir curiosidad por su entorno, va a desarrollar
su personalidad, su capacidad lingüística e intelectual
y sus habilidades sociales y motrices en un marco de
confianza y seguridad.
En el
momento en que un niño sale del vientre de su madre
se inserta en una sociedad de la que pasará a
depender completamente. Y son las personas de su
entorno las que lo guiarán en su crecimiento y en
la incorporación de conocimientos. La estimulación,
el reconocimiento y el amor que le des serán la
base de su personalidad y de su futuro desempeño en
la sociedad.
El juego representa para los bebés mucho más que un
simple momento de diversión, es a su vez el mejor
medio de aprendizaje acerca de su persona y de su
entorno.
Jugando aprenderá, entre otras cosas, el
funcionamiento de las cosas o las formas y las
texturas de los objetos. Cuando un niño arroja una
pelota descubre que esta rebota, suena y rueda. Por
más sencillo que este acto parezca, lo iniciará en
el concepto de causa-efecto e irá estructurando su
inteligencia. Estos juegos además le ayudan a
conocerse, a comprender mejor sus sentimientos, sus
posibilidades y sus miedos, aunque aún no cuenta
con el lenguaje para expresarlos.
Repetir muchas veces una acción lo hará
familiarizarse con ella y generará una base de
conocimiento que le permitirá el descubrimiento de
nuevas y más complejas actividades.
Es en los primeros años de vida cuando el ser
humano tiene más capacidad para asimilar
información. Por eso, un desarrollo intelectual
pleno depende del grado de estimulación que una
persona haya recibido en sus primeros años. Ese
estímulo le facilitará la incorporación de
conocimientos y su futura puesta en práctica.
Si un bebé toma un objeto, lo chupa, lo arroja
lejos y luego lo recupera está creando un juego que
desarrolla tanto sus sentidos como sus habilidades.
Con el correr de los días irá conociendo e
interactuando más con su entorno y este tipo de
actividades serán más complejas y por ende más
enriquecedoras.
Las canciones acompañadas por movimientos
corporales, por ejemplo, le brindarán otra forma de
entender tanto sus propios movimientos como el
mundo que lo rodea, estimular sus sentidos y
enriquecer aún más este aprendizaje.
Pero sin duda los juguetes más enriquecedores con
los que cuenta un bebé en su primer año de vida son
su papá y su mamá. Jugar con ellos, sus más
importantes referentes, le hará sentir más
confianza en los demás y fundamentalmente en sí
mismo. No es casualidad que con el correr de los
meses te sorprendas encontrando en él gestos y
actitudes tuyas, ya que la imitación es una de sus
principales armas para el aprendizaje.
No necesariamente un niño que tenga los juguetes
más coloridos y sonoros se divertirá más. Cuenta
mucho más la creatividad de los padres que sus
posibilidades económicas. Muchas veces tenemos al
alcance de la mano elementos que pueden resultar
sumamente curiosos y estimulantes para nuestro
hijo.
Casi a diario te sorprenderás con la celeridad con
que la que tu hijo ha incorporado tal o cual
habilidad. Y debes siempre tener en cuenta que cada
uno de esos logros estarán íntimamente relacionados
con la dedicación y el amor que tú le puedas
brindar diariamente.
JUGAR ES VOLVER REAL CUALQUIER COSA QUE NO
EXISTE,
ES PODER SER OTRO QUE NO SOMOS,
ES VIVIR POR UN INSTANTE EN UN LUGAR IMPOSIBLE
Y SER DUEÑO A LA DISTANCIA.
ES HACER SALIR EL SOL EN PLENA NOCHE Y LA LUNA EN
PLENO DIA,
ES VACIAR EL MAR,
ES DECLARAR MES DE VERANO AL MAS FRIO DE LOS
INVIERNOS.
(AUTOR ANÓNIMO)
DISTINTAS ETAPAS DEL CRECIMIENTO,
DISTINTOS JUEGOS ESTIMULANTES
Los sentidos del bebé se
desarrollan en forma global. Al estimular uno de
ellos, estamos seguramente poniendo en práctica
otros, sin que esto le suponga una sobre
estimulación. Jugar con la mamá cuando pequeño,
hace que el niño aprenda a reconocer y almacenar
información. Por ejemplo la capacidad innata que
pueda tener para las matemáticas no se va a
desarrollar sin que antes se lo incentive en cuanto
al interés, la paciencia, la concentración o el
equilibrio de las emociones.
Dicho de otro modo, un niño puede tener un alto
coeficiente intelectual pero no tendrá armas para
aplicarlo sin haber desarrollado su coeficiente
emocional. El niño que descubra el auto-estímulo
durante sus dos primeros años de vida, encontrará
en el futuro cómo hacer interesantes sus
actividades, sacando más provecho de ellas y
obteniendo así mayores satisfacciones. El
desarrollo del auto-estímulo y el despertar de su
curiosidad general y lingüística van a ser posibles
si en esta primera etapa el aprendizaje se
convierte en una actividad amena y divertida y se
desarrolla en un ambiente sensorial estimulante. Un
buen compañero de juego, ya sea adulto o de su
misma edad, hará que el niño no solo desarrolle más
rápido su parte psicomotriz, su imaginación, su
creatividad, su memoria o su atención sino también
que comience a adquirir habilidad para comunicarse
y socializar, y empiece a entender que existen
otros puntos de vista para cada cosa.
Por medio del juego el bebé también comienza a
discriminar la realidad de la fantasía, a
inventarse situaciones conflictivas con las que
puede manifestar sus emociones y sentimientos y a
entender qué cosas son posibles dentro del universo
del juego y cuáles no. Durante los dos primeros
años de vida se dice que las personas juegan
consigo mismas ya que sus juguetes favoritos son su
cuerpo y el de su mamá. Luego, comenzará la etapa
del juego paralelo, donde centra su atención en la
manipulación de objetos y en el descubrimiento de
las posibilidades de su cuerpo, jugando, sí, al
lado de otro pero aún sin compartir el juego. Es en
este momento en que los bebés empiezan a mirar con
más atención cómo juegan los demás niños o se
quitan los juguetes unos a otros pero sin la
intención de molestarse.
Algo muy estimulante para los bebés es cuando los
adultos propician el contacto con otros de su misma
edad o algo más grandes. Puede verse en los
talleres de juego que bebés de apenas 3 meses
disfrutan de la compañía de otros niños y que ya en
el segundo año, son capaces de compartir un juego o
un juguete lúdicamente, sin imposiciones ni
exigencias por parte de los adultos.
Desde el
nacimiento y hasta los 3 meses
Aunque
es el olfato el sentido que más evolucionará en
esta etapa, la estimulación más importante será la
de la visión, la audición y el tacto. Es importante
permitirle que chupe objetos ya que la boca
funcionará como su tercer ojo. Si notas que
disfruta de un juguete o un juego en particular,
repetirlo varias veces despertará su curiosidad y
agudizará su inteligencia.
El mayor objeto de deseo y principal sostén de la
nueva vida del bebé será el cuerpo de la madre. Y
ya que la piel es el órgano más importante en la
transmisión de emociones, ella debe tener mucho
contacto corporal con él pero solo cuando esté
serena y relajada. Si está ansiosa, nerviosa o
apurada es muy probable que le contagie su estado
emocional.
Desde los 4 y
hasta los 6 meses
Procurá imitar los
sonidos que emita. Vas a ver que se va a sentir
atraído y va a responder. Para estimular su vista y
su motricidad, que ahora empezarán a trabajar en
conjunto, ofrecele juguetes para que los vea y
después agarre. Así es como va a desarrollar así su
coordinación ojo-mano. Festejá sus logros, respondé
a sus demandas y hablale todo lo que puedas. La
interacción va a fomentar el diálogo corporal entre
los dos.
Hacia el final del sexto mes podés incorporar los
primeros libros con imágenes sencillas y coloridas.
Conviene también que empiece a pasar más tiempo en
el suelo, a hacer giros, vueltas y a moverse con
libertad. Acompañalo en estos movimientos y se
generará una divertida complicidad entre los dos.
Segundo
semestre
Es el período en que el niño desarrolla el
conocimiento del espacio. Va a aprender a estar
sentado, a arrastrarse, a gatear, a pararse y a
caminar. Organizá el espacio de juego para que haya
la menor cantidad de riesgo posible y así no tengas
que decirle muchas veces la palabra NO. Ya que
fomentamos que gateé y camine, decirle todo el
tiempo NO sería una contradicción que el bebé no es
capaz de entender aún. Cuando quieras que no haga
una cosa, simplemente distraelo con otro objeto o
actividad. Conviene también que tanto niños como
niñas tengan un muñeco en el que puedan proyectar
los sentimientos de rabia que puedan tener para con
los adultos. Asimismo, en esta etapa podés empezar
a inculcarle los conceptos de dar y recibir.
Desde los 12 y
hasta los 18 meses
En este semestre el
niño se va a oponer y va a contrariar más de la
cuenta. Es absolutamente natural y lo hace para ir
descubriendo su personalidad. No dejes que te
afecte demasiado ya que en unos meses esta actitud
va a desaparecer. Es bueno que el nene todavía
juegue en presencia de los padres y que estos
festejen sus logros. Permitile que cometa pequeños
errores y tratá de que sea él quien decida el fin
de una actividad. De lo contrario puede sentirse
inseguro y falto de confianza.
Es momento de perfeccionar su motricidad. Para eso
todos estos juegos corporales son ideales: Subir y
bajar por rampas o toboganes, entrar y salir de una
caja, empujar y arrastrar juguetes explorando el
espacio, jugar a la pelota, correrlos desde atrás
para que aceleren el paso, dar vueltas o meter
pelotas en aros. También es muy estimulante jugar
nombrando las partes del cuerpo, los nombres de sus
animalitos de plástico y los colores primarios.
Asimismo, usar juguetes de encastre redondeados y
sencillos, meter palitos en agujeros o bolitas en
botellas, apilar cajas o golpear con martillos de
plástico.
Desde los 18 y
hasta los 24 meses
En esta etapa se va a
perfeccionar la movilidad de sus dedos. Podemos
ayudarlo proponiéndole juegos con agua y
plastilina, con masa, con gelatina, dibujando
parado frente a un pizarrón o sentado en el suelo,
colocando unos objetos dentro de otros y ensartando
aros en un palo o en un cordón.
Estos juegos manuales, los libros y el inicio de la
marcha serán los pilares fundamentales para la
inminente “explosión del lenguaje”.
SUPER MASA JUGUETONA
Ingredientes:
3
tazas de agua
3 tazas de harina de trigo
1 y ½ taza de sal fina
6 cucharaditas de crémor tártaro
3 cucharadas de aceite
Colorante vegetal
Preparación:
1. Poner
la harina, la sal, y el crémor tártaro en una olla
e ir agregando de a poco el agua y el aceite.
2. Disolver el colorante en una de las tazas de
agua.
3. Revolver lentamente a fuego moderado hasta que
se forme una masa con grumos.
4. Retirar con cuchara de madera y amasar con un
poco de harina hasta que se compacte la masa y
desaparezcan los grumos
5. Dejar reposar un rato hasta que empiece a
enfriar. 6-Guardar en una bolsa de nylon cerrada y
al ratito ya va a estar lista para
amasar.
SUPER PINTURA PARA DEDOS
Ingredientes:
½
vaso de harina de maíz
2 vasos de agua hirviendo
1 vaso de agua fría
Colorante vegetal
1 sobre de gelatina sin sabor
Preparación:
1. Echar
la harina de maíz con ¾ del vaso de agua fría en un
bowl y mezclarlo bien.
2. Verter el agua fría restante en un plato y mojar
la gelatina.
3. Añadir el agua hirviendo a la mezcla de harina,
siempre removiendo mientras se echa.
4. Cocinar a fuego medio siempre removiendo hasta
que hierva.
5. Cuando la mezcla esté espesa y esponjosa,
sacarla del fuego y juntarla con la gelatina
disuelta.
6. Cuando la mezcla se haya enfriado, separarla en
recipientes para preparar diferentes colores.
Después añadir unas gotas de colorante en cada
recipiente, mezclarlo y ya va a estar listo para
pintar.
SUPER
BOLILLA PARA PINTAR
1. Lavar
y quitarle la bolilla a un recipiente de
desodorante.
2. Llenarlo de pintura, volver a ponerle la bola y
aplicar sobre papel.
3. Si no se puede desarmar el envase, el niño puede
mojar la bolilla directamente en la pintura y
apoyarla sobre el papel.
SUPER
ARENERO CASERO
Esparcir
cereales, arroz, migas de galletitas o harina de
avena cruda en una bandeja. Invita al niño a hacer
colinas y caminos con una cuchara u otro utensilio
de cocina, y a que luego juegue con sus autitos.
También podrá preparar pasteles o galletitas de
"arena" comestibles. Esta actividad es muy buena
para los chicos que suelen llevarse todo a la
boca.
SUPER
PINTURA COMESTIBLE
Dejá que
tu hijo pinte con los dedos en un mantel de
plástico o en una bandeja con alguno de los
siguientes materiales: postres instantáneos,
gelatina, crema batida, yogurt espeso o algún
cereal previamente cocinado como harina de avena o
sémola. Son ingredientes que suelen usarse para
adornar postres.
Los niños viven en un
mundo de fantasía en el que es posible desde
convertir un palo de escoba en un caballo de
batalla hasta alimentar a un muñeco "para que
engorde". Además de ser una forma de
entretenimiento, el juego es vital para un sano
crecimiento de los niños. El desarrollo intelectual
que alcanzan las personas tiene que ver tanto con
su genética como con el grado de estimulación que
hayan recibido durante sus primeros años de vida.
Es en esta etapa cuando más capacidad para aprender
tenemos. El estímulo no supone forzar el ritmo
natural de la maduración sino reforzar el proceso
de aprendizaje.
Además de ser la actividad natural de la infancia,
jugar amplía las habilidades de los niños, va
generándole interés por lo que exploran y
desarrolla sus sentidos. Durante el primer año de
vida, su juguete preferido es el propio cuerpo, y
se esfuerza por conocerlo y dominarlo. Es
recomendable durante este período incentivarlo
mostrándole algunas figuras en blanco y negro,
otras de colores, permitiéndole que manipule
objetos con distintas texturas o que emitan
distintos sonidos, poniendo en su habitación algún
móvil que proyecte imágenes, cantándole o
haciéndolo escuchar música.
Puesto que en los primeros meses de vida todavía
los niños no son capaces de manipular objetos
hábilmente, serán el cuerpo y la voz de los padres
su principal atracción. Procura cantarle mientras
lo tienes en brazos o sobre tu falda. Intenta
también que mueva las piernas y los brazos al ritmo
de la música. Es recién entre los 3 y los 5 meses
cuando va a empezar a mostrar más interés por los
juguetes. Pese a esto, los padres van a seguir
siendo su modelo a imitar, su guía, y quienes le
enseñen a jugar. Cantá y bailá con él en brazos,
contale cuentos, hacele cosquillas, enseñale las
distintas partes de su cuerpo, etc. Si no podés
pasar mucho tiempo jugando con él, intentá tener al
menos media hora diaria compartida plenamente con
él y sin interrupciones. Puede ser después del
cambio de pañales, del baño o de la comida. Tu hijo
va a valorar mucho esos momentos.
Dejá que él solo progrese y dale tiempo para que
alcance esos pequeños logros. Eso reforzará su
autoestima. A pesar de su torpeza o su lentitud,
tratá de resistir la tentación de hacer las cosas
por él. Es preferible que intente hacerlas una y
otra vez hasta lograrlo y que vos le brindes solo
la ayuda necesaria para que alcance su objetivo,
mientras lo alientas y festejas sus logros con
alegría.
¿Cómo puedo
ayudar a mi hijo para que no le tenga miedo al
pediatra?
Son muchos los niños
que le tienen miedo al pediatra. Si bien se trata
de un sentimiento natural de las personas, es
importante identificar la causa de cada miedo para
poder superarlo. A continuación algunos de los
miedos más frecuentes en la visita al pediatra y la
manera en que podés ayudar a tu hijo para que el
momento de la consulta no sea un suplicio.
Miedos
habituales:
El miedo a la
separación de los padres (particularmente de la
mamá) es parte del crecimiento emocional de los
pequeños y comienza en torno a los 8 meses de vida.
Es conocido como “la angustia del octavo mes”.
Niños que quizás hasta ese momento se dejaban alzar
por cualquier persona, empiezan a llorar frente a
las caras que no les resultan familiares y la del
pediatra puede ser una de ellas.
La revisación médica puede causarle miedo al niño
porque desconoce los pasos de la misma.
Familiarizarlo con elementos extraños como el
estetoscopio o el otoscopio puede disuadirlo de un
miedo al posible dolor o daño que puede generar
llantos a veces descontrolados.
La actitud del médico también puede influir en el
comportamiento del niño. Las consultas pediátricas
suelen estar colmadas y en ocasiones ese exceso de
pacientes hace que el médico tenga una actitud
distante con cada uno de esos niños. También puede
suceder que la rapidez o la distancia que guardan
algunos médicos con los pacientes no coincidan con
el trato afectuoso que muchos pequeños
necesitan.
Contención del
adulto:
Tené presente que la
actitud de los padres es fundamental para que el
niño no le tenga miedo al pediatra.
Informá al niño un rato antes sobre el lugar a
donde van a ir y hacé un plan divertido para el
pequeño para cuando salgan del consultorio, como ir
a la plaza o visitar a un amigo.
Tranquilizá al niño tratando de identificar la
causa de su miedo y explicándole los motivos de la
visita y en qué va a consistir. Es importante
evitar expresiones del tipo “no seas tonto”, “no
tengas miedo” o “no te van a hacer nada”.
Hacé referencia a visitas anteriores. Ejemplo: ¿Te
acordás que un día vinimos y yo estuve con vos en
el consultorio mientras el doctor te revisaba la
panza y los oídos? Seguramente hoy también te va a
tomar la fiebre, te va a mirar la garganta y te va
a subir a la balanza.
Intentá establecer un vínculo cercano entre el
médico y el niño basado en la confianza que vos
como adulto depositas en el profesional. Podés, por
ejemplo, llamar al pediatra por su nombre y que él
sepa el nombre o el sobrenombre del niño.
Algunos padres antes de que el pediatra revise al
niño juegan con él a curar al muñeco que él llevó a
la consulta. Este es un recurso que tranquiliza
mucho a los niños y también distiende a los padres.
De ninguna manera hables mal del pediatra o lo uses
como figura de castigo. Algunos adultos, sobre todo
mayores, amenazan a los niños diciéndoles que si se
portan mal los llevarán al doctor para que les
ponga una inyección.
Jugá en casa “al doctor”. Eso tranquiliza al niño y
le permite sacar sus fantasías y enfrentarse sus
miedos.
Lectura sugerida: “Visita al
doctor”.
Editorial Sigmar. Colección ¿Qué me pasa?